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29 de junio de 2016

5 principales PROBLEMAS de una Logia


Una de las situaciones más lamentables que se pueden vivir en la masonería es la desaparición de un taller. El día de hoy en El Blog del Masón trataremos un tema que a muchos podría resultarles familiar, las causas por las que una Logia desaparece, baja su membresía, dejan de asistir hermanos y algunos problemas comunes que enfrentamos la mayoría de las Logias en el mundo. Antes de comenzar tengo que hacer la aclaración, de que esto sucede en todo el mundo, no es el caso particular de los talleres latinoamericanos, también debo decir que no son los únicos problemas, quizás hagamos un segundo artículo al respecto. Aclarado esto, comenzamos.

La masonería, como cualquier organización del mundo, está a expensas de lo que sus miembros hagan o dejen de hacer, no somos inmunes a los cambios sociales, a la situación socio-económica del país o a los múltiples factores que impactan en el resto de las asociaciones. Algunos hermanos y personas al exterior incluso, han comentado que la masonería está pasando por un periodo de crisis, que sus filas cada vez son más reducidas y que la influencia que pudieron haber causado sus declaraciones es cada vez más ínfima. Pero, ¿Por qué pasa esto? Vamos a tratar de averiguarlo:

1. La baja membresía.


Las logias masónicas no sólo son el espacio en donde se trabaja la masonería, son el conjunto el conjunto de hermanos que pertenecen al mismo grupo. En este sentido, las Logias se nutren, existen y perduran en función de los miembros que tengan. Por ejemplo, para una Logia de 3 a 5 miembros es casi imposible trabajar, además de estar a expensas de que uno de sus miembros falte, sin mencionar el hecho de que sus trabajos no serían los más "regulares" dependiendo de la constitución de cada Gran Logia. Algunas regulaciones masónicas incluso establecen que si la Logia no reúne con determinado número de miembros debe desaparecer y sus miembros "mudarse" a otra Logia que los acepte. 


La cuestión de la membresía es un problema muy usual en las Logias de hoy en día, quizás derivado de que la masonería ya no representa el misterio que era para muchos, tal vez porque la sociedad ya no está interesada en el mundo del simbolismo masónico o incluso por simple aritmética. Imaginen ustedes cuántas Logias había en 1800 y cuántos miembros o prospectos había disponibles, hoy en día somos cientos de miles de Logias en el mundo. Sólo por poner el ejemplo pasamos por las mismas leyes del mercado saturado. La masonería está pasando por un proceso de transformación, es una asociación con 299 años de existencia y que necesita transformarse para sobrevivir en este mundo. En países desarrollados ya están comprendiendo la necesidad de abrir los templos, la UGLE por ejemplo realiza visitas guiadas dentro de sus templos explicando lo que es y lo que no es la masonería (y hablamos de la Logia Madre). 


2. Falta de solvencia económica.

Para nadie es un secreto que todas las asociaciones del mundo necesitan recursos para funcionar, la masonería no está exenta de esto. He escuchado infinidad de ocasiones que los individuos que pretenden ingresar a la masonería se quejan de que hay que pagar y quizás tengan razón al inicio, sin embargo cuando ven los gastos que se tienen que enfrentar al tener una Logia masónica ya no es tan descabellada la idea. En un edificio masónico compartido con otras logias los gastos se reducen dramáticamente, el consumo de energía eléctrica, de agua y el mantenimiento propio del lugar puede ser bastante costeable. Sin embargo, algunas Logias menos favorecidas se ven en la necesidad de cubrir todos esos gastos por su cuenta y si a eso le sumamos que hay hermanos muy morosos con sus cuotas mensuales, se hace un desastre financiero. La solución está en pagar a tiempo las cuotas, intentar invertir en proyectos productivos que de alguna manera solventen los gastos del lugar e involucrarse todos los miembros del taller en lo que la Logia demanda, de otra manera estaríamos condenando a las logias a un desenlace nada deseado.

3. Ausencia de proyectos.


Uno de los principales problemas que me he encontrado en las logias es que no existen proyectos a largo plazo. El más grande proyecto del año (y además del único) es la celebración del aniversario de la Logia y tal vez la celebración de la cena de solsticio. Yo me pregunto, ¿Qué no podemos hacer algo más? La masonería latinoamericana necesita comenzar a ser socialmente responsable. Y no me refiero a publicar en Facebook sobre la desigualdad social o la inconformidad por las reformas. Hagamos algo para que este sea un mejor lugar para vivir. Colectas de agua, ayuda a los necesitados, música en asilos, puntos de recolección de ropa y víveres, conferencias magistrales sobre temas diversos, proyectos en conjunto con el gobierno para comunidades necesitadas y hasta colecta de croquetas para animales, algo que sirva.


4. Falta de instrucción.


El más grande mal para la masonería se llama ignorancia. Mucho hemos hablado de los hermanos que se sienten herederos de los grandes pensadores del siglo XIX, pero cuando se les pregunta el significado de la marcha sacan barbaridades como "los tres reyes magos". Es muy fácil caer en suposiciones e interpretaciones personales cuando se intenta explicar un tema, para ello es necesario contar con instrucción de calidad en las logias, un segundo vigilante con conocimientos necesarios para introducir a los aprendices al mundo del simbolismo masónico es precisamente lo que hace falta. También es necesario que quien esté al frente de las instrucciones haga una depuración del material que se imparte en su columna, no todos los documentos masónicos son de calidad y no todos los sitios de internet contienen mensajes claros y objetivos. Seamos más selectivos con el material que se imparte en nuestras Logias.

5. Las vacas sagradas.

Uno de los principales males que aqueja a la institución masónica es la existencia de miembros intocables, seres que por sus años en la masonería se vuelven incuestionables. La realidad es que todos los que pertenecemos a la orden masónica estamos a expensas de nuestra soberbia e ignorancia, nadie lo sabe todo, nadie tiene la verdad universal. Una de las primeras enseñanzas que se nos brindan al ser iniciados es la duda ante todo lo que no conozcamos por nuestros propios medios. Siempre hay que poner en duda el conocimiento que otros nos compartan, no importa si es el Maestro más experimentado del mundo o el aprendiz más nuevo, cualquiera nos puede enseñar y cualquiera se puede equivocar. La recomendación es: investigar, aprender, compartir.


Hemos llegado al final de esta publicación, sé que faltan muchísimos problemas pero ya habrá oportunidad de platicar al respecto, les envío un afectuoso saludo y les agradezco por todas las muestras de cariño que me dan en cada publicación de El Blog del Masón, por último me gustaría comentarles que ya son más de 250 personas en la página de Facebook y que tenemos una gran audiencia en el Blog, aproximadamente 10,000 por día. Es toda una marca personal la verdad.


Maestro Masón.